3 claves mentales para competir mejor en Pokémon TCG
Esta guía reúne tres herramientas prácticas de la psicología del deporte para ayudarte a gestionar la presión, utilizar un autodiálogo más útil y mantener el foco en tus decisiones durante las partidas de Pokémon TCG.
Hola! Soy Antoni Tello, psicólogo del deporte.
Con esta guía me gustaría acercar la psicología del deporte al mundo de Pokémon TCG y compartir contigo 3 herramientas para gestionar la presión, afrontar los errores y tomar mejores decisiones durante las partidas.
Porque competir no consiste únicamente en conocer el juego y tener una buena estrategia; también importa cómo gestionamos nuestros pensamientos, emociones y atención cuando las cosas no salen como esperamos.
¿Te gustaría entrenar tu mente para competir mejor? ¡Vamos a ello!
1. Respira, piensa y después juega
¿Alguna vez has terminado un turno y te has dado cuenta de que habías pasado por alto una jugada? ¿O has tomado una decisión con demasiada prisa porque necesitabas remontar?
Cuando sentimos presión o estrés, nuestra respiración puede acelerarse y nuestra atención puede empezar a estrecharse. Es lo que conocemos como efecto túnel: nos centramos demasiado en determinados elementos y dejamos de prestar atención a otra información que también puede ser importante.
En una partida, esto puede hacer que nos quedemos enganchados a un error que ya hemos cometido, que pensemos constantemente en el resultado o que nos preocupemos por lo que puede pasar si perdemos.
- ¿Qué puedes hacer? Crea una pequeña rutina al inicio de tu turno.
Antes de empezar a jugar tus cartas, haz una pausa breve y realiza una respiración tranquila, sin forzarla. Después, dedica unos segundos a revisar la situación: qué opciones tienes, qué información necesitas y qué quieres conseguir con ese turno.
No necesitas hacer una pausa larga ni convertirlo en un ritual complicado. La idea es utilizar esa respiración como una señal para frenar el piloto automático y volver a la partida.
2. Detrás de las cartas hay una persona
Vas perdiendo, tu rival ha conseguido una ventaja importante y parece que tiene la partida bajo control. Empiezas a pensar que es cuestión de tiempo que pierdas y, casi sin darte cuenta, dejas de buscar alternativas o de prestar la misma atención a tus decisiones.
Es una reacción comprensible, pero hay algo que conviene recordar: que tu rival tenga ventaja no significa que el resultado esté decidido.
Tu rival también es una persona. Puede sentir presión, ponerse nervioso o cometer un error, igual que tú. Incluso una situación favorable puede cambiar la forma en la que alguien afronta una partida. No significa que vaya a equivocarse, sino que tampoco puedes dar por hecho que todo está decidido.
¿Qué puedes hacer? Utiliza una frase que te ayude a cambiar la perspectiva.
Por ejemplo: "Detrás de las cartas hay una persona que también puede fallar".
El autodiálogo es la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos. Los pensamientos que utilizamos durante una partida pueden influir en cómo interpretamos lo que sucede, en las emociones que experimentamos y en las decisiones que tomamos. Por eso, aprender a utilizar un diálogo interno útil puede ayudarnos a afrontar situaciones muy diferentes.
Por ejemplo, si empiezas a pensar "ya no puedo ganar", puedes probar a preguntarte: "¿Y si el otro duda?". Quizá tu rival tenga la partida de cara, pero ¿y si se precipita? ¿Y si no ve una jugada? ¿Y si siente la presión de cerrar la partida?
No se trata de convencerte de que tu rival va a fallar ni de confiar tu partida a la suerte. Se trata de cuestionar la idea de que la derrota es inevitable y recordar que todavía hay incertidumbre y decisiones que dependen de ti.
También puedes preguntarte: "¿Qué opciones tengo ahora?" o decirte: "Voy a analizar este turno y jugar la mejor opción que encuentre."
No necesitas pensar siempre en positivo. Necesitas encontrar pensamientos que te ayuden a afrontar la situación y a actuar de la mejor manera posible.
3. No juegues solo para ganar: juega con un objetivo
Ganar un torneo es una meta legítima. El problema aparece cuando el resultado se convierte en lo único que tenemos en mente durante la partida.
Si estás pensando constantemente en las rondas que necesitas ganar, en los puntos o en lo que significaría perder, puedes acabar prestando menos atención a lo que tienes delante.
- ¿Qué puedes hacer? Antes de empezar, establece un objetivo que dependa de ti.
En lugar de marcarte únicamente el "tengo que ganar esta partida" o " tengo que sacar esta carta", elige algo concreto que puedas poner en práctica. Por ejemplo:
Revisar mis opciones antes de tomar una decisión importante.
Comprobar qué información me falta antes de comprometer mi siguiente jugada.
Mantener la calma y volver a analizar la partida después de un error.
También puedes establecer un pequeño objetivo para cada turno: identificar qué quieres conseguir y comprobar qué opciones tienes para hacerlo.
La clave es que el objetivo sea útil, concreto y esté bajo tu control. No puedes garantizar que ganarás, pero sí puedes trabajar en cómo analizas la partida y en las decisiones que tomas.
Ahora te toca a ti!
La próxima vez que juegues un torneo, prueba una de estas herramientas y observa qué cambia en tu forma de afrontar la partida.
¿Has probado alguna de estas estrategias? ¿Tienes alguna rutina, pensamiento o frase que te ayude en los momentos difíciles de una partida? Me encantará conocerla!
Si te interesa descubrir más sobre cómo la psicología puede ayudarnos a afrontar la competición, puedes encontrarme en Instagram: @ttello_p.